Frente del comercio Monyval en Vélez Sarsfield 57.
Una empresa familiar comprometida con ofrecer productos que entretienen, educan y fomentan el desarrollo integral de los niños.
¿Dónde un niño se siente tan feliz como indeciso? ¿Dónde puede verse como dentro de un sueño estando despierto? ¿Dónde sus ojos están más grandes y brillantes?
El privilegio de ser testigos de esos momentos son los dueños de Juguetería Monyval, comercio que se encuentra festejando sus 40 años.
Este tradicional negocio de primera cuadra de calle Vélez Sarsfield de Río Tercero fue inaugurado en 1985 por los hermanos Dora y Mingo Lorenzatti. Abrió sus puertas por primera vez por abril de 1985 en Vélez Sarsfield 440.
La sociedad entre los hermanos se mantuvo algunos años y luego, en común acuerdo, decidieron continuar en el mismo rubro por caminos separados.
Dora y su esposo Roberto Bugallo mantuvieron el nombre original y se trasladaron a la primera cuadra de calle Vélez Sarsfield, a un local donde la juguetería es el rubro principal que está acompañado por otros como rodados, regalería y bazar.
Así como al menos dos generaciones de riotercerenses y de vecinos de la región, recuerdan haber comprado un juguete o recibido alguno de regalo de Monyval, también en el interior del negocio las generaciones van pasando.
La juguetería actualmente es atendida por Dora y sus cuatro hijos: Silvana, Valeria, Analía, y Federico.
“Han pasado muchos años y parece mentira que ya sean 40”, contó Dora a El Comercial, recordando cuando sus hijas eran pequeñas e iban a ayudarla.
Monyval tuvo durante varios años una sucursal en la primera cuadra de calle Libertad.
Cuando llegó la pandemia, el local de calle Vélez Sarsfield fue ampliado al doble, sumó mayor espacio para la exhibición y venta de juguetes, y aportó aún mayor colorido a la cuadra. Al mismo tiempo, la sucursal de calle Libertad fue cerrada.
“Hicimos una ampliación importante y aún así, nos sigue faltando espacio”, cuenta Dora en referencia al gran surtido de juguetes que ofrecen, que van desde los clásicos hasta los más modernos.
“Nosotros buscamos siempre traer lo mejor, lo más lindo, lo más nuevo. Siempre mantenemos un surtido amplio”, cuenta.
“La juguetería me encanta y trabajar en familia es hermoso”, celebra.
“Este es un rubro hermoso porque los juguetes se venden todo el año, más allá de fechas puntuales como el Día del Niño y Navidad”, finalizó.