Comercio

Verónica Bonino, dueña de Dietética Natural en su nueva dirección, Mitre 158.

Dietética Natural festeja sus 25 años estrenando local: "Estamos muy felices por este camino recorrido"

Verónica Bonino inauguró su negocio en el centro de Río Tercero el 19 de mayo de 2001. En una charla con El Comercial contó de la sorpresiva forma en la que se convirtió en la dueña de su comercio.

Por Baltazar Vargas I 22 de mayo de 2026

Era 2001 y Verónica estaba sin trabajo, digamos que afuera de su casa, porque puertas adentro estaba dedicada a pleno al cuidado de su primera hija de tres años.

El país atravesaba la recesión más larga y profunda que se recuerde -de cuatro años, entre 1998 y 2002, cuando su suegro, Juan Carlos Maero, comerciante de Almafuerte, llegó a su casa.

-Tengo una propuesta para vos -le dijo-. Hace unos meses que la vengo analizando, ya hice un estudio de mercado, y es un buen negocio.

A Verónica la sorprendió el comentario y luego de escuchar todo su desarrollo del padre de su esposo, se interesó.

-Pero no tenemos plata para comprar ese negocio -le comentó.

Conocedor de la situación, el hombre le dijo: “Yo se los compro y ustedes me van devolviendo la plata de a poco”. Hubo trato hecho.

Ese día Verónica sintió incertidumbre, pero también felicidad, esa que tiene hoy al ver que su negocio, Dietética Natural, está cumpliendo 25 años. Y que dentro de este emprendimiento, correteando entre islas exhibidoras y estanterías, crecieron sus dos hijas, hoy de 28 y 23 años.

“Era buena la idea de tener ese negocio porque iba a ser propio y yo podía atenderlo con mi hija”, le contó a El Comercial.

El primer día que atendió su negocio fue el 19 de mayo de 2001. El local, ubicado en la segunda cuadra de calle Alberdi, era pequeño. A los pocos meses lo agrandó y lo fue surtiendo con más mercadería.

“Mis padres también nos dieron una gran mano porque siempre estuvieron para ayudarme y para encargarse de mis hijas cuando lo necesité”, comentó agradecida.

A comienzos del 2000 las dietéticas eran negocios que estaban de moda. “Pero yo no conocía nada del rubro”, admitió con gesto un tanto avergonzado.

“Enseguida empecé a estudiar, a investigar y de a poco fui aprendiendo. No quería no saber en un rubro en el que se venden alimentos”, contó.

“Pero sabés qué fue lo que más me enseño: la gente. En ese entonces los jubilados hacían cola en el banco (el Macro, ubicado a metros de donde estaba su primer local) e iban a comprar al negocio. Ellos y los proveedores me iban enseñando”, recordó.

En poco tiempo Verónica fue ampliando su  negocio en todo lo que le permitió su espacio.

Contó que en este tipo de negocios constantemente hay productos que se ponen de moda y que son los que compra la gente. “Hubo una época en las que se vendían muchas semillas, luego harinas de centeno y garbanzo y ahora harinas de nuez, almendra y pistacho porque tienen muchos nutrientes”, describió rápidamente para nombrar solo algunos productos que sus clientes fueron comprando en distintas épocas.

“Aunque siempre aparecen productos nuevos, acá somos muy cuidadosas con eso y yo siempre estoy consultando a nutricionistas”, remarca.

Verónica cuenta que años atrás en su negocio compraban personas que tenían alguna condición de salud, como celiaquía o diabetes “o porque querían bajar de peso”.

“Ahora también lo hacen personas que son cada vez más conscientes de lo que comen. Hay mamás que vienen a buscar productos para preparar la merienda que sus hijos llevan a la escuela; les hacen preparados saludables”, comentó.

NUEVO LOCAL

Después de 25 años Dietética Natural cambió de dirección. De la segunda cuadra de calle Alberdi se trasladó a la segunda de calle Mitre, donde su negocio se destaca porque luce un 25 grande en la vidriera y globos decorativos.

Al cambio lo hizo convencida, sin temor y confiada de que era para mejor. “Me gustó este local, se adecuaba a lo que necesitábamos y nos mudamos. Por suerte la gente nos acompañó, nos quieren”, cuenta sonriendo.

En estos 25 años de trayectoria comercial, Verónica agradeció a sus colaboradoras, Eliana, quien la acompaña desde hace 15 años; a su hermana Fabiana, con quien trabaja desde hace unos siete años, y a Milagros, quien hace un año y medio que esta con ella. “Estamos muy felices de haber llegado a estos 25 años y en este camino debo agradecerles mucho a mis padres y a mis suegros”, vuelve a mencionar.