Comercio

Daniel Bertola junto a su esposa Marisel Lorenzati, dueños de Bertola Muebles.

Bertola Muebles, 55 años ofreciendo productos
de calidad y atención personalizada

La mueblería fue creada por Adolfo Bertola, carpintero, y por su esposa Ilda Martínez en 1970. Sobre la historia comercial de este negocio, El Comercial dialogó con Daniel Bertola y con su esposa Marisel Lorenzati.

Bertola Muebles está celebrando en este mes de agosto 55 años de trayectoria comercial. Su nombre está ligado a productos de estilo y calidad, característica que le dio el matrimonio creador de este comercio, Adolfo Bertola y su esposa Ilda Martínez. Ambos eran más conocidos por sus apodos, Tito y Chichí.

Adolfo, fallecido hace tres años, era carpintero y tenía un conocido taller de producción de muebles en calle Mosconi al 200, en barrio Escuela, donde llegaron a trabajar 10 personas.

“Nuestro padre nos enseñó a fabricar muebles a mi hermano y a mí”, contó Daniel Bertola, quien junto a su esposa Marisel Lorenzati, son propietarios de la mueblería ubicada en la tercera cuadra de calle Garibaldi, y las caras visibles de este negocio desde hace ya cuatro décadas.

Su hermano es Mario, dueño de Bertola Muebles en la ciudad de Santa Rosa de Calamuchita.

Fueron Adolfo e Ilda quienes pensaron que el futuro de sus hijos podría estar más ligado a un local de venta de muebles que a la carpintería.

Fue así que en 1970 el matrimonio abrió una mueblería en Vélez Sarsfield 290, casi Sarmiento, en pleno centro de la ciudad. Su hija mayor, Vilma, era quien lo atendía. No pasó mucho tiempo para que también lo hicieran Mario y Daniel.

Mientras tanto, Adolfo seguía ligado a la producción de muebles, sin perder de vista lo que pasaba en el nuevo local de ventas.

Todo comenzó a suceder bastante rápido. La mueblería se encaminó vendiendo la producción de la carpintería familiar y también la que llegaban desde otros talleres de la madera.

Bien a comienzos de los ’80 la familia inauguró Bertola Muebles en Santa Rosa de Calamuchita atendida por Mario y por su esposa María Inés Píttaro.

En Río Tercero el local de ventas quedó chico y se mudaron a otro mayor en calle Bolívar, casi Libertad, también en el centro de Río Tercero. A los pocos años en ese local también les comenzó a faltar espacio y en 1982 decidieron mudarse a otro de Av. General Savio al 1400, cerca de la ex estación de servicio Isaura, hoy YPF Aimeta.

En 1985 la familia Bertola incorporó a su empresa a Marisel Lorenzati y un año después el negocio volvió al centro de la ciudad, a un local de Garibaldi y Belgrano.

Entre tantas mudanzas, fueron pasando cosas. Vilma se casó y se dedicó a la docencia como profesora de música y Daniel y Marisel también se convirtieron en matrimonio.

En 1992 Daniel y Marisel dieron un paso importante. Adquirieron una vieja casona ubicada Garibaldi 230, donde actualmente se encuentra su mueblería.

Luego de algunas remodelaciones, inauguraron un salón de ventas de 100 metros cuadrados. “Ese año también fue importante porque nació nuestro hijo mayor, Gonzalo”, recordó Marisel con sonrisa maternal.

En 1996 la familia continuó ampliándose en todo sentido. Nació Daniela y su llegada fue coincidente con otra importante ampliación del salón de ventas. Debajo de sus brazos los niños llegaban con hierro, arena y cemento.

A principio de 2012, Daniel y Marisel volvieron a ampliar su negocio y lo transformaron en la gran mueblería que se conoce en la actualidad, de 450 metros cuadrados cubiertos. “Y necesitaríamos otro salón igual de grande que este”, comenta Daniel. “Este es un rubro que necesita mucho espacio para poder mostrar todo lo que tenemos”, acota.

¿Qué sienten al ver que este negocio los unió, les dio hijos y lo continúan juntos?, les preguntó El Comercial.

“Seguimos el camino que nos marcó la familia de Daniel”, dice Marisel. “Yo sin saber nada, fui aprendiendo y me fueron enseñando hasta que me encantó la venta y la atención al público”, cuenta.

“Este es un rubro muy lindo, donde constantemente nos vamos actualizando por diversos motivos, por los estilos, por los colores, por los cambios que van teniendo los muebles”, comentó Daniel.

“Con Marisel nos gusta mucho hablar con los clientes, asesorarlos, interpretar qué mueble se adaptará mejor a cada necesidad; la atención personalizada nos caracteriza”, remarcó.

“Nos da mucha satisfacción cuando vienen clientes y nos cuentan que nos compraron algún mueble hace 30 años y que aún lo tienen. Es por eso que nos asocian con buena calidad y nunca nos apartamos de eso”, remarca Daniel.

“Cuando voy a las fábricas a comprar me meto en los talleres y me fijo en todo, que todo esté bien armado, que sea firme, seguro. Creo que eso es porque venimos de una escuela de carpintero”, dijo con nostalgia Daniel.