AMCeCIS

Mateo Salvatto en la disertación del Ciclo Empresarial de AMCeCIS.

Mateo Salvatto: la IA no reemplazará a la gente, la reemplazará quien la use mejor

El emprendedor y conferencista de Buenos Aires disertó en la apertura del cuarto Ciclo Empresarial 2026 de AMCeCIS. Cautivó a la audiencia con un mensaje claro sobre el potencial de la Argentina y de las fortalezas de sus empresarios.

Por Baltazar Vargas I 28 de agosto 2026

El joven conferencista internacional Mateo Salvatto visitó Río Tercero para disertar sobre “La fuerza de Argentina”, una exposición en la que presenta al país como un lugar tan inhóspito como lleno de oportunidades para quienes quieran emprender.

Mateo habló ante 300 personas, empresarios y dirigentes institucionales de toda la región, que colmaron la capacidad del salón de eventos 1929, en el marco del Ciclo Empresario 2026 que organizó la Asociación Mutual del Centro Comercial, Industrial, de Servicios y Agropecuario de Río Tercero (AMCeCIS).

Antes de enfrentar a su audiencia, dialogó con El Comercial, sobre un punto que en los últimos años comenzó a generar inquietud e interrogantes en el mundo empresario: la inteligencia artificial (IA).

-Frente a un público de 300 personas, la gran mayoría empresarios y dirigentes institucionales, ¿cuál es el mensaje que les dejas en el marco de tu charla “La fuerza de Argentina”? -le preguntó El Comercial.

-El objetivo es recorrer esos puntos en común que nos hacen argentinos. Luego hablar de emprendimientos y de tecnología, que son los ámbitos a los que me dedico. Fundamentalmente el mensaje que transmito es que la Argentina tiene una ventana de oportunidades en este momento, pero necesitamos cambiar la narrativa que tenemos sobre nosotros mismos, de creernos que las cosas de valor agregado se hacen afuera, en otros países, porque no es verdad, también se pueden hacer acá. Debemos entender que este momento está hecho para nosotros, es una ventana de oportunidades para personas que son resilientes, creativas, que se pueden adaptar a los cambios. Y el argentino está hecho para eso. Estas personas que están acá (quienes fueron sus espectadores) hace décadas que levantan la persiana de una pyme y producen en un país que si vos lo mirás desde sus números, cualquiera diría que es imposible hacerlo. Pero ellos lo hacen igual, y es porque en la Argentina estamos acostumbrados a hacer posibles los imposibles.

Mateo se reconoce emprendedor, inquieto, curioso, que no puede estar sin proyectar algo y que su desafío es echar manos donde hay algo que no está funcionando bien. Así creo tres empresas que son exitosas. Las adversidades y las amenazas, lo motivan.

Por eso sus charlas tienen un gran contenido entusiasta y motivacional, como lo transmitió en el Ciclo Empresarial 2026 de AMCeCIS.

– ¿En el escenario actual se abren ventanas de oportunidades o siempre las hubo?

-Hoy estamos diciendo: che, qué bueno que se desaceleró la inflación, y tenemos 30 por ciento de inflación anual. Cómo le explicamos eso a cualquiera de afuera, a un japonés, sin que piense que los argentinos estamos totalmente locos. Está mal tener inflación, pero lo que quiero mostrar es cómo durante tantas décadas nos hemos acostumbrado a surfear tsunamis económicos para poder operar. Esta gente (su audiencia) pudo operar con las condiciones macroeconómicas que ha tenido la Argentina durante décadas, en los últimos 50 años por poner un número, y han sobrevivido y han crecido y han proyectado y han creado riqueza, trabajo, etcétera. Imaginate si ahora los va a batir la inteligencia artificial, no se pueden asustar por ningún agente de inteligencia artificial.

-Bien, justo, ¿cómo impactará la inteligencia artificial en el ámbito de la producción, del comercio, del campo?

-A ver… lo que puedo decir es que la inteligencia artificial llegó para quedarse, no es una tendencia. Es cierto que, como toda novedad tecnológica, siempre el humano la quiere llevar al extremo y la va a querer meter en todo, y eso es lo que está pasando hoy. Hay cosas para lo que no es buena la inteligencia artificial, hay cosas para las que sí. Lo importante es entender que no es un reemplazo al humano, es una evolución del humano. La inteligencia artificial por sí sola hace muy buenas cuentas matemáticas muy complejas, muy rápido y puede procesar datos muy rápido. Buenísimo. Ahora bien, la sensibilidad del humano para entender los contextos, las necesidades puntuales, la lógica detrás de un montón de cosas, la inteligencia artificial por defecto no la tiene. No se va a integrar fácil de forma completamente simbiótica a cualquier sistema sin que nadie le dé ningún tipo de contexto o la acompañe. Sin ningún tipo de duda es algo que se va a integrar a los procesos, va a automatizar muchos procesos repetitivos. Es verdad que va a poner en jaque todo el sistema educativo, la legislación, el sistema de gobierno, va a poner en jaque cómo se implementan políticas públicas, va a poner en jaque el laburo diario para una empresa o pyme, pero yo creo que la tenemos que ver como algo positivo, como una oportunidad. A mí me gusta mucho la frase, ya un poco trillada, pero cierta, de que no te reemplaza una inteligencia artificial, te reemplaza un humano que usa la inteligencia mejor de vos.

– ¿Cuándo detectaste que vos estabas preparado para dar charlas, para empezar a contagiar tu entusiasmo, tu forma de emprender?

– Juro que fue de forma completamente orgánica y con prueba y error. Yo nunca lo pensé, tampoco nunca hice ningún tipo de coaching ni de oratoria ni nada por el estilo. Me pasó que di una charla TED, que es un formato que lo ve mucha gente y que gustó. De repente una empresa, una organización, una mutual, una cooperativa me decía: che, Mateo, venite a un evento que a la gente le gusta lo que decís. No sé decirte muy bien por qué, pero bueno, me parece que trato de ir directamente hacia lo que me conecta con la audiencia y a lo que a la gente le puede servir escuchar en un momento como este.

Al finalizar la disertación, Daniel Gioda, presidente de AMCeCIS, y Agustín Hesar, presidente del CeCISA, hicieron entrega a Mateo Salvatto, del beneplácito otorgado por el Concejo Deliberante de la ciudad de Río Tercero.